Cuando su casa está en manos de un arquitecto

articulo_arquitectura_recomendado_dieter_lorenzenDejar una propiedad en manos de un arquitecto es toda una responsabilidad de la que no se puede evitar sentirse estresado. Es por eso que Dieter Lorenzen nos recomendó este interesante artículo que nos ayudará a resolver varias dudas al respecto.

Por Trinidad Saucedo / Vía El Norte

Cuando solicita los servicios de este profesionista, pone en sus manos más que la realización de una obra, deposita en él la confianza para diseñar los espacios en que vivirá su familia. Es necesario que entre cliente y proyectista haya mucha comunicación antes de trazar la primera línea, tanto para asegurar que se logre el diseño deseado como para conocer el alcance de los trabajos que hará el arquitecto y lo que cobrará.

La gama de tareas en las que puede participar este profesionista es amplia, y va desde hacer el diseño conceptual, el anteproyecto, el proyecto arquitectónico, el proyecto ejecutivo, la dirección de la obra e incluso su construcción, señala Juan Carlos Pérez González, presidente de la Academia Nacional de Arquitectura, Capítulo Monterrey. “Cada una de esas etapas implica un costo”, expresa Pérez González. El arquitecto debe conocer bien a quien le está diseñando, dice Rafael Adame Doria, autor de varias residencias del Sorteo Tec, incluyendo la que actualmente se exhibe. La siguiente etapa es la que se refi ere al proyecto ejecutivo. “Son los planos necesarios para que el constructor, quien sea, interprete, cotice y calcule”, menciona Adame Doria.

La tarea del arquitecto puede concluir aquí o continuar con la supervisión de la obra e incluso con su construcción. También puede abarcar trabajos de asesoría de trámites, mano de obra, materiales, seguro social y todo lo que intervenga en la edifi cación del inmueble. “Hablando de mi experiencia personal, uno es solicitado por el cliente para cubrir todas las etapas, el cliente lo único que sabe es que necesita una casa, que tiene un terreno y un capital de arranque”, expresa Armando Flores Salazar, doctor en arquitectura. El diseño de interiores es otra función que algunos profesionales también realizan. “No todos los arquitectos lo hacen”, menciona Carlos Galán Galán, “yo tomó cada cuarto, abro las cuatro paredes y ahí diseño toda la información detallada”.

Y… ¿CUÁNTO COBRAN?

Ramón Vázquez Gómez, presidente del Colegio de Arquitectos de Nuevo León, explica que los honorarios de estos profesionistas se pueden determinar por los Aranceles, medida establecida para fijar la remuneración por los servicios prestados.

Para una residencia de lujo, por ejemplo, se establece que por el proyecto completo (conceptual, anteproyecto y ejecutivo) el arquitecto puede cobrar desde un 2.67 hasta un 12.9 por ciento del costo total de la obra. “Los aranceles se aplican de acuerdo al tamaño de la obra, a su grado de difi cultad y a la experiencia de los arquitectos, por esta razón no son obligatorios; lo que se viene cobrando en una ejecución total de obra va del 5 al 15 por ciento”, dice Vázquez Gómez. Rafael Adame Doria menciona que una de las variables que determinan el cobro es la experiencia del arquitecto. “Yo cobro (sólo) por el proyecto el 5 por ciento del costo de la obra, pero aquí interviene mucho cuánto es el monto de la obra, ese 5 se puede hacer 6 ó 6.5, en una casa más pequeña, o se puede hacer 4 ó 4.5 en una casa muy grande”. Por la dirección arquitectónica, agrega, que es ir a la obra a vigilar que las cosas se hagan conforme a los planos, se cobra otro porcentaje que es del 3 al 5 por ciento. Cuando se construye, dice, se cobra un porcentaje del 5 ó 6 por ciento del total de la obra. “Entonces se puede llegar a una cifra global que andaría alrededor del 15 por ciento del costo de la obra, se sumarían los tres conceptos (proyecto, supervisión técnica y construcción)”. Armando Flores Salazar dice que es común hacer un presu- puesto por el total de la obra. “Yo también construyo, entonces yo convengo con el cliente un porcentaje, ordinariamente yo cobro el 10 por ciento del valor de inversión, en el que queda incluido el proyecto arquitectónico, el proyecto ejecutivo y la supervisión de la obra”. Como los honorarios se calculan a partir de un porcentaje del valor del inmueble (y no se sabe con precisión cuánto costará éste), se toman como referencia un precio por metro cuadrado de construcción, dice Carlos Galán Galán. En el caso de las residencias de lujo, añade, se considera que el costo por metro cuadrado es de 700 dólares. Así, una residencia de 500 metros cuadrados de construcción se estima que costaría 350 mil dólares, a esa cantidad hay que aplicar el porcentaje correspondiente. Si se aplicara el 15 por ciento, el arquitecto cobraría de honorarios 525 mil pesos por esa casa de 3.5 millones de pesos. De manera opcional, indica Galán Galán, puede hacerse una maqueta de la residencia, la cual tiene un costo de entre 6 mil y 10 mil pesos. Roberto Chapa Garza, catedrático del ITESM en diseño integral y miembro emérito de la Academia Nacional de Arquitectura, afirma que el tamaño de un proyecto no indica su complejidad. “Hay proyectos muy grandes (como hospitales) que son muy sencillos de hacer y hay proyectos muy pequeños, como las casas habitación, que son muy complejos de hacer, uno tiene que ajustar el porcentaje de cobro”. Para evitar problemas, lo mejor es dejar bien claro desde el principio cuál es el alcance del trabajo que va a hacer el proyectista. “Hay arquitectos que dan 5 planos y otros que dan 20. “Que les aclaren (a los clientes) qué tipo y cantidad de información les va a dar el arquitecto por su dinero, porque puede haber malos entendidos”, señala Rafael Adame Doria.

PAPELITO HABLA

Cuando se establece una relación arquitecto-cliente, ésta se basa, generalmente, en la confianza mutua. “Nunca he tenido necesidad de firmar un contrato”, dice Roberto Chapa Garza, catedrático del ITESM en diseño integral. La palabra de ambos basta, como regla general. “Yo no he hecho un contrato con el cliente respecto a mis obligaciones… eso se entiende a nivel de confianza y ordinariamente no se falla en ese sentido”, coincide Armando Flores Salazar, doctor en arquitectura. Sin embargo, Ramón Vázquez Gómez, presidente del Colegio de Arquitectos de Nuevo León, sugiere asentar todo por escrito. “Es recomendable que se firme un contrato, en el cual se señale al Colegio como árbitro entre cliente y arquitecto para efectos de mediación”.

Miguel Abramo Martínez, abogado del despacho Santos-Elizondo-Cantú-Rivera-González-De la Garza, dice que se puede demandar a un arquitecto inclumplido. “(Lo que procede) es una querella penal por fraude o una demanda para un juicio ordinario civil, para el cumplimiento del contrato celebrado con el arquitecto. Agrega que cuando no hay un escrito de por medio, existe la alternativa de validar el contrato verbal. “Hay que acreditar ese contrato verbal con testigos, obviamente no iría tan sólido en una demanda”.

José Steele Garza, jefe de Servicios al Consumidor de la Procuraduría Federal del Consumidor, Profeco, expresa que ante una situación de incumplimiento se cita a una audiencia tanto al arquitecto como al cliente. Steele Garza explica que si no hay conciliación, la Profeco propone ser árbitro como ente jurídico y representante de las partes. “Solicitamos el apoyo de la Facultad de Ingeniería o del Colegio de Ingenieros Civiles para que nos apoye a determinar quién tiene la razón en el arbitraje técnico. “Las multas por incumplimiento pueden ir desde uno hasta mil 500 salarios mínimos del D.F. (65 mil 475 pesos); por reincidencia se pueden ir hasta 3 mil salarios (130 mil 950 pesos)”.

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